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Pamplona es una antigua ciudad en la que la influencia de los pueblos que la ocuparon se refleja en sus hermosos edificios y en sus calles. El trazado urbano en el que se conservan elementos pertenecientes a los campamentos romanos y el gótico francés de su catedral son sólo ejemplos de la rica historia pamplonesa.
Pamplona es una ciudad amurallada y llena de puentes que cruzan el Arga y ponen en contacto viejos burgos, ciudad de peregrinos que caminan hacia Santiago, ciudad permanentemente en fiesta de San Fermín por obra de Hemingway... Pamplona o Iruña, en vascuence, es un lugar acogedor, con una acusada personalidad, una gran riqueza cultural y monumental en la que se resume buena parte del devenir histórico de el pueblo navarro. El antiguo Camino de Santiago pasa por la Navarrería, entrando por el portal De Zumalacárregui, recorriendo el antiguo Camino Francés, por las calles: calle Mayor de los Peregrinos, las calles de Curia y la Navarrería hasta llegar a la Catredal de Santa María. Algunos de los sitios emblemáticos de Pamplona son la Plaza del Castillo, centro neurálgico de la ciudad; la casas Consistorial, el Palacio de Navarra, el Museo Oteiza, el Museo de Navarra, la Iglesia de San Nicolás, la Catedral de Santa María, la Ciutadela y la Vuelta Del Castillo, el Baluarte, los Jardines de la Taconera, el Parlamento de Navarra, etc.
La gastronomía pamplonesa es rica y variada, con ingredientes de excelente calidad procedentes de toda la provincia. Los productos de la huerta: espárragos, alcachofas, pimientos, los cogollos, se preparan en tradicionales recetas. El cordero, la carne de res brava, las torcaces y las codornices son protagonistas de algunos de los platos más típicos -el calderete, los guisos de judías pochas, etc. Las truchas de los ríos navarros, el bacalao y el salmón traídos del mar, son otras especialidades del lugar. Célebre es la chistorra navarra, los quesos, los recios vinos de la tierra y el pacharán o licor de endrinas. |